Política Economía Local 2026-02-17T16:49:03+00:00

El oficialismo reconoce un error en la reforma laboral

La jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, reconoció que el oficialismo cometió un error al no diferenciar entre enfermedades graves y leves en la reforma laboral. El artículo 44, que reduce los pagos por licencias médicas, será corregido en Diputados para preservar el apoyo aliado y evitar una fractura parlamentaria.


La negociación se desarrolla entre el oficialismo y bancadas aliadas, con el objetivo de sostener la mayoría para la votación general y evitar que el tema se convierta en el punto de ruptura de toda la reforma. La consecuencia legislativa del cambio es directa: si Diputados modifica el artículo 44, el proyecto deberá volver al Senado para su sanción definitiva. Buenos Aires - 17 de febrero de 2026 - Total News Agency - TNA - La jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, reconoció que el oficialismo cometió “un error” al no diferenciar entre enfermedades graves y leves en el capítulo de licencias médicas de la reforma laboral aprobada por el Senado, y confirmó que el artículo será corregido durante el tratamiento en Diputados. El Gobierno, por su parte, insiste en que el objetivo es ordenar abusos, reducir litigiosidad y promover empleo formal, y que los ajustes no deben interpretarse como un retroceso general sino como una modernización del régimen. En el Congreso, la discusión dejó un dato político: el oficialismo consiguió avanzar con una reforma extensa, pero quedó expuesto a la fragilidad de su coalición parlamentaria cuando un artículo concentra costos sociales y abre flancos técnicos. La admisión, poco habitual en la primera línea del oficialismo, fue leída en el Congreso como un gesto de realismo político: el texto original amenazaba con fracturar el apoyo de bloques aliados y podía complicar la sesión prevista para esta semana en la Cámara baja. El foco de la polémica está en el artículo 44 del proyecto, que reemplaza el artículo 208 de la Ley de Contrato de Trabajo. En su explicación pública, Bullrich apuntó al problema central de la redacción: “nos faltó aclarar las enfermedades severas, degenerativas o irrecuperables”, y sostuvo que ese vacío debía ser subsanado para evitar que el régimen trate “igual” situaciones de gravedad radicalmente distinta. “Esto puede pasar cuando tenés más de 200 artículos”, argumentó la senadora, que además buscó encuadrar el conflicto como una falla técnica más que como un cambio deliberado. Tal como fue votado en el Senado, el apartado habilita a reducir el pago durante licencias por accidente o enfermedad ajenas al ámbito laboral: establece el cobro del 50% del salario, y contempla el 75% en determinadas condiciones. Sin embargo, en el oficialismo admiten que la reacción política fue el verdadero detonante del giro. La admisión del error por parte de Bullrich operó así como mensaje hacia adentro y hacia afuera: mostrar disposición a corregir para preservar el conjunto de la reforma. El episodio ocurre además en un clima social de alta sensibilidad, con sindicatos que denuncian que la reforma busca recortar derechos y trasladar riesgos al trabajador, y con el antecedente reciente de protestas durante el tratamiento en el Senado. La corrección que ahora promete Bullrich busca contener ese riesgo y evitar que la reforma llegue a la votación con un punto ciego que alimente la acusación de “ajuste por enfermedad”. En el oficialismo asumen el costo del “ida y vuelta” como el precio para no perder la votación en la Cámara baja. La hoja de ruta que manejan en el Congreso apunta a reescribir el artículo durante la discusión en particular en Diputados, con una redacción que introduzca distinciones explícitas entre dolencias leves o transitorias y patologías graves o irreversibles, y que delimite con mayor precisión los supuestos en los que se aplica una reducción del haber. La discusión sobre licencias médicas encendió resistencias incluso en espacios que venían acompañando el núcleo de la reforma, particularmente por el temor a que el cambio habilite recortes en casos extremos y abra una zona gris para interpretaciones discrecionales. En esos bloques, la idea de “arreglarlo después” —ya sea por reglamentación del Poder Ejecutivo o por una norma complementaria— fue rechazada de plano: consideraron que equivalía a firmar un cheque en blanco y trasladar el costo del ajuste al trabajador enfermo. En ese contexto, la corrección se convirtió en condición política para avanzar. En la central obrera advierten que el capítulo de licencias médicas es un símbolo, porque toca un principio básico del derecho laboral: la protección del ingreso ante la imposibilidad de trabajar por enfermedad. La pulseada inmediata será escribir un texto que cierre con aliados, limite interpretaciones y sostenga el cronograma legislativo sin que el Gobierno pague un costo mayor en la calle y en el recinto. En despachos parlamentarios señalan que los aliados dejaron en claro que no aceptarían “parches” por fuera del texto y que, si el artículo quedaba tal cual, el apoyo podía diluirse.

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